Aclarando…

Aclarando…

Hace pocos días expresé mi opinión respecto a afirmaciones vacías del tipo: “Algo está cambiando”,  ”El Nuevo Cliente”, etc. Parece ser que mi opinión no ha sido muy bien recibida a la vista de los mensajes, y me gustaría matizar algunas cosas al respecto.

 

Mi crítica no es un desacuerdo hacia las afirmaciones propiamente dichas,sino que mi desacuerdo estriba en el uso, a veces abusivo de tales afirmaciones sin un desarrollo o justificación.

Que el cliente ha cambiado, no es nada nuevo. De hecho viene cambiando de forma continuada desde el principio de los tiempos, y por eso mismo el marketing debe evolucionar en la misma medida.

Yo mismo he ilustrado en múltiples conferencias este cambio evolutivo en las formas y el contenido, así como en los hechos que justifican nuevas metodologías de trabajo en un entorno altamente competitivo.

Efectivamente, no reniego de la hiper-competitividad actual como al parecer puede desprenderse al leer mi artículo anterior, sino que considero que la hiper-competitividad es un hecho que doy por sentado en cualquier momento.

Del mismo modo, tampoco creo que la solución estribe en volcarse en las Redes Sociales y renegar de todo lo demás, sino en utilizar los mismos principios elementales del márketing que los grandes sabios nos han transmitido, aunque modernizando o actualizando los métodos al entorno actual.

Pretender llevar el discurso a un entorno social, bajo el pretexto de afirmaciones como las que critico, sin una reflexión que lo justifique, me parece contar verdades a medias.

Me considero una persona altamente analítica, y mientras sea capaz de defender a ultranza la innovación y la experimentación para mejorar la competitividad en las empresas hoteleras, siempre miraré de reojo y sin renunciar a algunos de los aspectos básicos que durante años nos han dado buenos resultados.

Siempre intentaré utilizar este discurso pragmático y analítico, aunque a los ojos de quienes no han podido conversar conmigo pueda parecer contradictorio.

Esta es precisamente la chispa maravillosa de la Inteligencia Colectiva, donde cada uno puede aportar a través de su blog, o incluso las propias redes sociales, su opinión al respecto de lo que considera oportuno, para que cada uno saque sus propias conclusiones. Tal vez por ello, a lo largo de los años que este blog lleva funcionando, he tenido grandes detractores a la vez que grandes amigos. No pretendo caer bien a todo el mundo, de hecho soy consciente de que ello es materialmente imposible, y por ello, tampoco es esa mi intención.

Es inevitable que ante el desacuerdo, de vez en cuando alguien alce la voz y pretenda hacerme callar o cuanto menos debatir alguna de mis opiniones. En tal caso, esto es incluso agradecido por mi parte.

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