Cuando lo Correcto pasa por decir NO

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A la mayoría de las personas no les gusta decir NO a sus superiores, colegas o empleados. Pero un negocio sin ‘NOs’ está lleno de caos, frustración, agotamiento y gente quemada.

No se puede sobresalir profesionalmente si siempre se dice SI a TODO Click To Tweet

La responsabilidad para decir SÍ recae, en última instancia, sobre uno mismo, incluso cuando su jefe es un gañan agresivo. Todos hemos vivido en ambientes laborales donde para prosperar, habia que complacer a los superiores, y es que en tales casos,  las urgencias han sustituido a los valores.

Solo aquellos que saben quienes son pueden decir NO con verdadera gracia. Click To Tweet

decir no para hacer lo importante

La capacidad de decir NO es el poder para crear, perseguir y proteger las prioridades de uno mismo y las de la empresa donde se trabaja. Click To Tweet

Demasiados síes, son sin duda un síntoma de falta de confianza en las propias capacidades de uno mismo, o un exceso de complacencia. Tal vez sea bueno de vez en cuando decir NO aunque uno, al hacerlo, vaya a sentirse mal.

Sentirse mal por decir NO refleja su deseo de complacer, avanzar, brindar apoyo y contribuir. Por lo que no deberíamos tener miedo a decir NO de vez en cuando, seguro que una vez lo probemos una primera vez, uno llega a sentirse mejor y pierde el temor de volver a decir NO cuando sea necesario

Decir siempre que SI no es un síntoma de buenas capacidades profesionales, ni tampoco ello beneficia al negocio. Cuando dice que SÍ diluye el impacto, distrae el enfoque y reduce la calidad del trabajo, pues no aporta nada nuevo.

Decir SÍ cuando debe decir NO significa:

  • Que alguien más controla tus prioridades.
  • Que las urgencias pasan por delante de las prioridades.
  • Que los resultados esperados por uno pasan a un segundo plano.
  • Que la calidad del trabajo baja. O bien haces solo algunas cosas bien o no haces nada bien.
  • Que la estrategia de Recursos Humanos existente es la de arrastrarse sin pena ni gloria, y con miedo a expresar lo que se piensa.
  • Que al final, uno o todos terminan por sentirse impotentes.

La incapacidad de decir NO crea desamparo, desdicha e insatisfacción. Cuando uno no puede decir NO, encuentra estrategias agresivas para controlar sus prioridades, normalmente en forma de mal humor y desesperación.

Cómo puede uno decir NO:

  • Antes de nada hay que tener fama de ser útil, flexible y trabajador.
  • Antes de decir si, solicite una fecha límite. A veces nos imponemos una presión de tiempo innecesaria. Tal vez caprichosa para quien lo pide.
  • Explique sus proyectos actuales y diga: “Me preocupa que las cosas se hagan a tiempo. ¿Podría ayudarme a entender tus prioridades?
  • Sea amable, incluso si se siente incómodo. La actitud defensiva no conduce a nada.
  • Declare su voluntad de ser una persona que dice SÍ, pero que en este caso, está dispuesto a decir NO.
  • Sea tranquilo, pero contundente.

Al fin y al cabo, nada ni nadie le impiden decir NO, cuando usted crea que tiene que decir NO ¿Qué impide que la gente diga NO?

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