Directivos sin capacidades de Liderazgo, ¿qué hacer?

El término “líder” es una expresión demasiado maltratada. Se utiliza casi para todo aquel que destaca un poco en algo, y aquí al menos parte de un momento de referencia positiva por parte del que es objeto del calificativo.

Sin embargo, en demasiadas ocasiones el término va con el puesto, sin más mérito que el nombramiento. Por desgracia he visto Directores sin el menor asomo del Liderazgo que su posición requiere.

¿A dónde lleva esto? A falta de credibilidad entre el equipo, inseguridad, incertidumbre, desconfianza, en definitiva, el peor caldo de cultivo para un negocio que depende en gran manera de la motivación y el entusiasmo del equipo humano que es quien brinda el servicio. 

Si pensamos que el Liderazgo va implícito con la posición y la experiencia, estamos cayendo en un error de terribles consecuencias. Click To Tweet

Y reconocer la falta de liderazgo tampoco debería ser motivo para avergonzarse. Pero no asumirlo nos lleva a adoptar posturas todavía más negativas para el desempeño de nuestro negocio. Uno puede tener grandes capacidades técnicas y operativas, y no ser un líder. Tampoco pasa nada. Peor es cuando no se tiene ni lo uno ni lo otro, que también los hay 🙂

Por lo tanto, demos por sentado que las capacidades técnicas y operativas están ahí, el primer paso entonces debe ser asumir y reconocer que falta algo.

Dice Josep Ramoneda que “el discurso del liderazgo es la justificación de los elevados ingresos de muchos directivos“, como estamos viendo en estos momentos. Es cierto que en ocasiones la etiqueta afecta a la función, como es este caso. En más de una ocasión se tiñe de lider al que se nombra como tal sin serlo. No existen los líderes a dedo, el liderazgo se demuestra día a día, ganándose los galones.

Usted, dueño o director de hotel, puede que no se sienta el líder y, si lo es, debe demostrarlo motivando e inspirando a sus empleados. Es más, muy posiblemente tenga entre sus empleados al verdadero líder, al motivador de sus compañeros, al que guía el trabajo diario de cada uno de ellos. Esto es periodos de estancamiento, es de  vital importancia.

Busque entre su equipo al que es líder sin serlo, sin tener un puesto o un cartel en su puerta que diga que lo es. Ese es el líder verdadero, el que lo es naturalmente, el que lo entiende como algo normal, que forma parte de su manera de ser. No sienta celos de esa persona. Simplemente utilice sus capacidades para transmitir a su equipo lo que usted haría no tan bien como esa persona.

Un líder no es un jefe. Un jefe es alguien al que tengo que obedecer, un líder es alguien al que quiero seguir y escuchar, es alguien inspirador. La voluntad del trabajador forma parte del concepto de líder. Si tengo voluntad de seguir es a un líder, si tengo obligación es a un jefe.

Mire a su alrededor y busque los líderes de su equipo, es fácil, sólo tiene que seguir a sus trabajadores.

 

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