Hay que darle Amor

Hay que darle Amor

El amor, cuán grande es. Cuanto se ha escrito de él. Infinidad de obras han sido motivadas e inspiradas en este sentimiento humano capaz  de llevar a los hombres y mujeres, a pueblos enteros, a realizar lo casi imposible, a veces locuras. Cuanto de bello hay en el amor. “Sólo el amor engendra la maravilla”, “…consigue encender lo muerto”, dice Silvio Rodríguez en una de sus canciones.

Lo que hacemos con amor, casi siempre resulta… Todos necesitamos de él para vivir en plenitud, necesitamos amar y ser amados. El amor todo lo puede, dice una frase popular. “Amor con amor se paga”, es el título de una obra de José Martí.

Al amor le han cantado posiblemente todos los cantores, porque el mismo es felicidad, satisfacción…”Dios es todo amor”, dicen “…es su misma encarnación”….y entonces, si el amor es todo eso tan bueno ¿por qué no actuamos con amor en nuestros negocios, empresas, organizaciones…? ¿por qué no actuamos con amor con nuestros clientes tanto externos como internos…?

El amor tiende a multiplicarse. Si recibo amor, doy amor.., no existe razón alguna para dar otra cosa.

Todos perseguimos felicidad y satisfacción en nuestras organizaciones, desde los empleados hasta la presidencia. Todos perseguimos felicidad y satisfacción cuando vamos en busca de cualquier producto o servicio, desde la clase baja hasta el multimillonario…

“To lead a better life

I need my love to be here”

Here there and everywhere

Lennon/ Mc Cartney

Pero ¿Qué es el amor?

El amor es ante todo, respeto y comunicación, sinceridad, confianza y muchísimos más valores.

Necesita ser motivado, inspirado, alimentado en cada momento

El amor es posible demostrarlo en cada momento en nuestro hotel, en nuestra empresa, en nuestra organización…Comienza con el respeto en las relaciones interpersonales y profesionales. Puede estar presente en cada acción.

En los últimos tiempos se ha hablado mucho de la necesidad de participación de todos, de aplanar estructuras, de la distribución de información y conocimiento, hasta de empresas meramente abiertas, pura democracia, condiciones propicias para fomentar el amor y cultivarlo.

En una entrevista de la revista The Rolling Stones en 1971 a Lennon y Yoko, esta ultima decía: “No puedes amar a alguien a menos que estés en una posición de igualdad.”

Es un ciclo que no debe fallar, entregas amor, salen bien las cosas, recoges amor.

Vuelvo a Silvio cuando dice: “Solo un poco de amor y soy algo… Con un poco de amor tanto me enriquecí, que gastaba y siempre quedaba mi poco de amor.”

Cuando el hombre esta pleno de amor es capaz de llevar a cabo cualquier tarea, por muy difícil que sea. Es una inspiración y una fuerza tal que los poetas lo comparan con la acción de bajar estrellas y la realización de otras acciones imposibles.

La entrega de amor en una organización cualquiera comienza desde la declaración de una visión, misión y objetivos o desde la misma selección y reclutamiento del personal, en la distribución de tareas. El mismo debe estar implícito en la declaración, en el desarrollo y en la ejecución de la estrategia y ser el principal valuarte de la cadena de valores compartidos en la empresa, debe penetrar hondamente en la cultura, lenguaje y desempeño y mantenerse como una doctrina eterna de la dirección.

Si llegase a prevalecer el amor en nuestra organización, en nuestro hotel, en nuestra empresa, nadie dudaría en lo alto que se dispararían los indicadores de productividad y desempeño de los colaboradores y de todos los empleados en general y cuan provechosas serian las negociaciones comerciales y relaciones con los distribuidores, abastecedores, clientes en general, organizaciones, gobierno, competencia, en fin, con todos.

Los trabajadores se entregarían con amor a su labor, gozarían de excelentes facilidades de superación y aprendizaje, buenas relaciones interpersonales basadas en el respeto tanto profesional como humano, lo que reportaría una mejor atención al cliente y una elevación del nivel de los servicios. Los gerentes depositarían una mayor confianza en sus colaboradores y serian capaces de delegar funciones, crearían un ambiente de seguridad laboral, de desarrollo profesional y distribuirían la información y el conocimiento. Se crearía un entorno laboral lleno de inspiración y motivación para el desarrollo del talento humano y el cumplimiento de los objetivos de la empresa…

En resumen, en una empresa “enamorada” mejoraría la calidad del servicio y con él, la satisfacción del cliente, aumentaría la productividad y los niveles de eficiencia y efectividad, mejoraría la competitividad de la empresa y lo mejor de todo es que todos ganarían. El negocio perfecto.

Sin dudas, después de este análisis creo que el amor clasifica como la estrategia ideal para el éxito de nuestro hotel y en general para cualquier negocio.

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