Piensa diferente y actua eficazmente, como haría un niño de seis años

Piensa diferente y actua eficazmente, como haría un niño de seis años

Este fin de semana, mientras compartía un rato en casa con mi hijo Aitor y mi sobrina Martina, ambos pequenos, hubo un hecho que en ese momento me pasó inadvertido pero que poco a poco me resultó tremendamente enriquecedor.

La cuestión es que tenemos en casa un teléfono antiguo,  esos teléfonos de época que por su originalidad y belleza, algunos guardamos como objeto decorativo.

 

El hecho es que ambos reconocieron por su estética reconocieron que el aparato en cuestión se trataba de un teléfono. Al fin y al cabo, existen juguetes en la actualidad que tienen un auricular con un cable y algo como un micrófono que sirve para acercarlo a la boca y poder hablar. Un ordenador, sin ir mas lejos tiene hoy en día un sistema parecido.

Lo divertido fue  a la hora de explicarle a los niños como se marcaba un número de teléfono en un teléfono de disco, como era el caso. La cuestión es que ellos no entendían como el ser humano podía haber inventado un artilugio tan complicado, y una forma tan extraña de marcar un número de teléfono.

Preguntas del tipo:

Con lo fácil que hubiera sido ponerle botones para marcar…

Se referían a las teclas. Claro, ellos no sabían que para aquella época, el ser humano ya se conformaba con poder hablar con alguien el la distancia, a pesar de que fuera complejo poder hacerlo. Tener que usar un disco para marcar un número de teléfono no era una mala solución, para un problema de entonces.

El segundo razonamiento fue el que me descolocó completamente:

Claro, es que sin botones, si te equivocas al marcar… No puedes borrar el número.

Yo no le dí importancia a este hecho, pero al rato me fui al teléfono de casa, si, uno inalámbrico, digital, de esos de última generación. Y zas ! Mi sospecha era cierta:

No tenía tecla de borrado !

Parece que un niño de seis años piensa y razona de una manera diferente a como lo hacemos nosotros los adultos. Damos por sentado de que por el hecho de ser adultos sabemos mas, pero el hecho de pensar diferente lleva a visualizar soluciones donde los demás sólo vemos problemas.

Al final será verdad la frase de Abraham Maslow, “si sólo tienes un martillo, tratarás todo como si fuera un clavo”.

La inocencia y la modestia nos llevan a soluciones creativas. Creo que es razón suficiente como para empezar a hacer cosas un tanto diferentes, o cuanto menos hacerlas tan fáciles como a unos niños de seis años les gustaría que fueran.

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