La Ética de la Motivación en los hoteles, o Motivando al personal éticamente

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Una de las prioridades de los propietarios de hoteles y sus directores siempre ha sido encontrar la mejor manera de motivar a los empleados, desarrollando diferentes filosofías de motivación basadas en recompensas y castigos o inspirando a los empleados a hacer más por otros medios. Todas las filosofías de motivación en el trabajo plantean cuestiones éticas que la mayoría de los propietarios, directores y responsables de Recursos Humanos rara vez consideran en profundidad.

Algunos hoteles usan un estilo de gestión  basado en la autoridad para disciplinar, despedir o recompensar a los empleados según su productividad y comportamiento en el trabajo.

Este estilo de gestión se basa en el temor de los empleados a las consecuencias negativas o, en el mejor de los casos, en el interés propio de los empleados. Como tal, a menudo es ineficaz.

Los empleados con frecuencia responden a este estilo de gestión con un intenso resentimiento y con varias estrategias diseñadas para mantener a la dirección en la oscuridad o reducir la carga de trabajo tanto como sea posible.

Otros hoteles, por cierto los más exitosos, emplean un estilo de gestión basado en darles a los empleados la autoridad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismos y a su propio trabajo.

La mayoría de los hoteles hacen algo situado entre estos dos enfoques, con resultados que varían según los talentos y las personalidades involucradas.

La Ética de la Motivación en los hoteles, o Motivando al personal éticamente

La Motivación por el miedo

La motivación por el miedo y el interés propio es usualmente ineficaz. Esta teoría de la motivación se basa en el supuesto de que las personas toman sus decisiones basándose en un análisis racional de sus intereses en cada situación. Por lo tanto, si un empleado sabe que la productividad adicional le otorgará una bonificación, mientras que la productividad inaceptable lo pondrá de patitas en la calle, en teoría debería aumentar su productividad.

En realidad, los estados emocionales desempeñan un papel mucho más importante en la motivación de lo que este enfoque puede explicar. Un ambiente de trabajo basado en el miedo es un lugar deprimente para estar.

Cuando las personas se sienten deprimidas, están menos motivadas y son menos productivas. Clic para tuitear

La Motivación desde adentro

Si los empleados no pueden ser motivados efectivamente por el temor a las consecuencias o el deseo de recompensas, la dirección debe encontrar otra manera de motivarlos.

Un enfoque es tratar de inspirar la motivación interna de los empleados por diversos medios. La idea detrás de esta filosofía de motivación es que las personas quieren lograr cosas valiosas en el trabajo y estarán profundamente motivadas desde adentro si se les da la oportunidad de hacerlo.

Sin embargo, este enfoque a menudo no es tan efectivo como supondría la teoría, porque muchos empleados continúan con el resentimiento hacia la dirección y se resisten a los intentos de aumentar la productividad.

Este problema ocurre cuando la dirección aplica el concepto de motivación interna únicamente para manipular a los empleados para producir más. En realidad, esto es simplemente una variación en el manejo a través del miedo y las recompensas. En definitiva, cuando el director ve a los empleados como un medio para lograr un fin, la cual cosa el personal termina por darse cuenta de ello.

Soluciones éticas

Abordar el tema de la motivación desde una perspectiva ética puede resolver el dilema de cómo motivar profundamente a los empleados.

Un principio básico de la ética para la motivación del personal, es que todas las personas deben ser tratadas como fines y no como medios para otros fines. Clic para tuitear

Esto significa que cada persona debe ser valorada por su propio bien y no por los beneficios que puede proporcionar.

No debería tratarse al personal como un mero recurso para ser castigado, recompensado o motivado para trabajar, producir o vender mas, dentro de un marco de tiempo más pequeño para el beneficio de la compañía. En su lugar, siempre debe tratarse como un ser humano con necesidades, deseos y sentimientos legítimos, como la necesidad de tiempo libre para pasar con la familia.

Es probable que un empleado que se sienta valorado y respetado por la empresa esté profundamente motivado a corresponder trabajando arduamente.

 

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